+34 686 51 34 96   marisa@desarrolloemocionalsostenible.es
Abundancia Dar Y Recibir

Reciprocidad emocional

En las relaciones interpersonales se da la danza de DAR Y RECIBIR, una danza de interdependencia, en la que todos necesitamos que aportemos todos, o los dos, si es una relación que se da entre dos personas. Es una danza de ayuda mutua, de dar y recibir, de recibir y dar.,

Pero en esto de las relaciones entre las personas, las hay que dan y no reciben, que dan a los que no dan, que dan a los que dan, que no dan a los que les dan.  Todos conocemos a personas que manifiestan en forma de queja o con gran sufrimiento que se han pasado la vida dando etc., que se han portado extraordinariamente, y ahora se encuentran que no les dan a ellos ni parecido”.   Solo hay reciprocidad en las relaciones en las que los que dan reciben de los que han dado. Por ello hay que servir a quien te sirve y dejar de servir a quien no te sirve, dar a quien te da y dejar de dar a quien no te da. Por ello es importante aprender a servir, a dar; y aprender a ser servido o a recibir.

Saber dar, es también dar a quien te da, servir a quien te sirve

¿Que damos cuando nos relacionamos con los demás? .Damos lo que tenemos (pues lo que no tenemos no lo podemos dar, nadie puede dar lo que no tiene).  Damos afecto, atención, compañía, disfrute, comprensión… En otro aspecto más material, damos o ponemos en disposición cosas que tengo, por ejemplo   casa, comida, personas… Centrándome en el terreno emocional, en las relaciones damos emociones positivas, o comportamientos movidos por emociones positivas.

Y eso que tengo para dar o que doy ¿de dónde me viene?  Muy fácil, de quien me lo ha dado. Por eso para servir a otro he de reconocer que sirvo con lo que se me ha dado, lo he acogido, mejorado incluso, es decir que sirvo con lo que antes se me ha dado .Nada de lo que doy es mío, es algo recibido, que lo disfruto dentro de mí, lo hago funcionar, lo mejoro. Esto es una clave de servir, de dar. Las emociones que doy no son mías, me las dieron a mi antes, para disfrutarlas yo y para que otros las disfruten, dándolas, compartiéndolas… Por eso en la Reciprocidad emocional, una clave para unas relaciones saludables es que somos trasmisores de emociones, no propietarios de nada. Trasmito porque lo tengo no porque es mío.

Pongamos un ejemplo.

Yo sirvo a una persona dándole afecto, atención, hospitalidad en mi casa… Ese amigo puede servirse de esto y no servirme o servirse de esto y servirme. En qué consistiría que se sirviera y servirme a mí?. En reconocer el valor de mi servicio, la hospitalidad, el afecto, la atención que ha recibido, de la que se está beneficiando y tan bien le viene, es decir todo esto recibido no es de él , es mía y con esa atención, afecto, generosidad puede actuar el mismo  y dar a otros o a  mí . Si no reconoce ni valora esto que le doy, se beneficia pensando que es de él, que como lo hace es de él, que es su atención, su afecto… que es de él y se beneficia solo a el mismo y no sirve a la persona que le ha servido   . Puede utilizar esto que ha recibido y darlo a otros pero como no es suyo y dice que si lo es, lo está haciendo por manipulación de las relaciones. Y siguiendo el ejemplo sería algo así como, lo agradable de estar esos días en esa casa… fue por mí ; se atribuye ser dueño y causa del beneficio.

Por eso con las personas, que sirviéndoles tú no te sirven, hay que dejar de servirles. Cortar la relación de servicio, pues no hay reciprocidad.

Lo saludable es dar a personas que me reflejan lo que quiero dar   o lo que doy ya de hecho.    Tener de hecho un grupo de relaciones con personas que me reflejan lo que doy y me dan y yo les doy, les reflejo lo que me dan.

Por eso merece hay que Evaluar las relaciones periódicamente y preguntarse: En la relación con esta persona, ¿Le sirvo y me sirve? ¿Reconoce y valora lo que le doy? ¿Reconoce que lo que le doy e s lo que tengo, y lo aporto a la relación? Reconoce que soy yo y no él el que lo estoy dando? Dice, esto me lo has dado tú, es tuyo por decirlo de alguna manera y yo estoy disponiendo de ello, lo estoy haciendo funcionar para el beneficio común también tuyo.

La persona que sirves y te sirve, reconoce y valor a lo que le das, lo pone en funcionamiento, lo mejora incluso, lo comparte a otros y a ti mismo. Siguiendo el ejemplo: si tú das afecto, atención, confianza, expansión, conocimiento de más personas, de lugares, de oportunidades de crecimiento… a la persona adecuada, todo esto lo acoge, lo disfruta, lo valora y dará más de lo mismo o más a ti y a las personas implicadas en la relación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR